Cómo es la cuarta temporada

Y llegó, nomás. Bendita noche, dirían en Gilead. Tardaron dos años en estrenar la cuarta temporada. ¿Qué trajo El cuento de la criada o The Handmaid’s Tale, con Elisabeth Moss? Trajo, en los primeros tres capítulos que subió Paramount+, más de lo mismo.

Más de lo mismo no es un comentario peyorativo, si hablamos de una serie que tuvo una primera temporada tan atrapante como impresionante, en el que la rigurosidad de los textos y la oscuridad de la trama iban parejos con la iluminación, las actuaciones y donde el temor se sentía en cada inicio de una nueva escena.

El comentario que sigue no contiene spoilers de la cuarta temporada, para los que nunca vieron la serie ni para los que no podían más de la espera.

June (Elisabeth Moss), en modo vengativa, aunque vuelven a atraparla. Foto Paramount+

En el primer capítulo están todos los que tienen que estar. June, la tía Lydia, Fred, Serena, Janine, Joseph y Nick: algunos sólo en un pantallazo.

Para los que se olvidaron o nunca vieron más que una foto de Elisabeth Moss vestida de rojo con capelina blanca, en un futuro distópico no muy lejano unos políticos teócratas asesinan al presidente de los Estados Unidos, y la convierten en una nación dictatorial (Gilead).

Habíamos dejado a June malherida. La señora Keyes (Mckenna Grace), apenas una adolescente, le da abergue. Foto Paramount+

Habíamos dejado a June malherida. La señora Keyes (Mckenna Grace), apenas una adolescente, le da abergue. Foto Paramount+

El autoritarismo incluye suprimir los derechos de las mujeres y dividirlas en castas. June es separada de su marido y de su hija, para ser una criada que, como tantas, no es más que una esclava sexual para satisfacer la necesidad de procreación de los poderosos, ya que no todas las mujeres pueden quedar embarazadas.

Hay cuestiones sociales y políticas, pero también un costado en el que la maternidad ocupó un lugar importante en la serie. Algo que, por ahora, esta cuarta temporada está soslayando porque June está más en papel de vengadora.

Elisabeth Moss no solo protagoniza la serie, también la produce y en esta cuarta temporada, dirige tres episodios. Foto Paramount+

Elisabeth Moss no solo protagoniza la serie, también la produce y en esta cuarta temporada, dirige tres episodios. Foto Paramount+

Y para que se den una idea, a June le preguntan si va a ir a cierto lugar como si fuera Rambo.

El rol de las mujeres es central en la concepción de la serie. Y no hay que ser feminista para estar de acuerdo con ello, cuando el sentido común es el que prima ante semejante maltrato.

Respetando al original

El cuento de la criada se basa en el libro homónimo de Margaret Atwood, publicado en 1985, al que la serie respeta más o menos bastante en su primera temporada. Después, con el aval de la autora, se escribieron nuevos episodios y nuevas temporadas.

Capelina blanca, vestido rojo: así visten las criadas en "The Handmaid's Tale". Foto Paramount+

Capelina blanca, vestido rojo: así visten las criadas en «The Handmaid’s Tale». Foto Paramount+

No es que el libro sea tan extenso y lo dividieron en 5 temporadas (porque parece que la quinta sería la última; la verdad, si la siguen estirando va a ser como The Walking Dead). Todo dependerá del éxito que tenga esta cuarta.

Habíamos dejado a June malherida al final de la tercera temporada, luego de despachar un avión cargado de 86 niños y criadas desde Gilead hacia la libertad, en Canadá. Porque June es la líder, sin proponérselo y sin que nadie la haya elegido, en rebelarse contra los Comandantes y el gobierno dictatorial.

La señora Keyes ve en June el camino para vengarse de los hombres. Foto Paramount+

La señora Keyes ve en June el camino para vengarse de los hombres. Foto Paramount+

June actúa, da el golpe y no mide las consecuencias, como dice una ex criada que está en Canadá, y que la conoce mucho. Golpeada, torturada, violada, los ojos de Elisabeth Moss tienen más odio en este arranque de temporada que cuando se escuchaba Heaven Is a Place on Earth en una anterior (hay aquí un guiño para los seguidores atentos).

Lo que queda claro en estos tres primeros de los diez episodios (el tercero, igual que el octavo, que parece que será el mejor de la temporada, lo dirigió Moss), que Paramount+ irá estrenando de a uno cada domingo, es que June pasó a ser una líder sin preparar del movimiento clandestino Mayday, a la que otras la siguen y confían.

Nick (Max Minghella) no podía faltar. Foto Paramount+.

Nick (Max Minghella) no podía faltar. Foto Paramount+.

Que hay agujeros en la trama, los hay. Que el creador o showrunner Bruce Miller prefiera centrarse en lo que rodea a June, y no en lo que sucede en Gilead (¿se acuerdan del atentado, y de Washington?) también ha sido una decisión.

Porque The Handmaid’s Tale empieza a morderse la cola. De ahí aquello de que es más de lo mismo y de su parentesco con The Walking Dead, como serie o nave insignia de una casa matriz (Hulu, con THT, AMC con TWD), que en aras de no perder lo logrado estaría bueno que ofreciera algo más.

Que no sea más de lo mismo, porque la reiteración lleva al estereotipo, y si The Handmaid’s Tale rompía con algo era con eso, con la mirada estereotipada.


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