su infancia en Colombia, por qué se hizo expulsar con Palmeiras y los consejos de Gallardo para crecer

Criado en tres barrios distintos de Cartagena, fue en Calamares donde Jorge Carrascal aprendió mucho, jugando al fútbol muchas horas de cada día. Hijo mayor de cinco hermanos, a los 22 años, el colombiano que nació un mismo día que River (pero de 1998), no sólo vive su sueño sino también el de su padre, Jorge Luis, un “jugadorazo” que jugaba de 9 pero no tuvo la oportunidad de hacerlo profesionalmente. “Mi papá se hizo hincha de River porque para llevar la contra a un primo que era de Boca. Empezó a mirar todos los partidos y se hizo fan de Gallardo. Después le siguió toda su carrera, veía los partidos del Mónaco me acuerdo. Cuando vino acá se sacó una foto con él y me dijo: ‘me cumpliste el sueño, hijo’”, contó el nuevo “10” de River en el inicio de una charla de 40 minutos con Clarín a horas de jugar la final de la Supercopa Argentina contra Racing en Santiago del Estero.

-Y ahora debe estar más feliz todavía con que lleves la 10 en la espalda, ¿no?

-Sí, mi papá está muy feliz. Siempre me manda las oraciones antes de los partidos y está muy pendiente. Es muy futbolero, entonces sabe cosas y siempre está apoyándome.

-¿Qué te genera llevar la 10 de River en la espalda?

-Me cayó de sorpresa. Pero cuando el profe (por Gallardo) me lo dijo, pensé en la historia que tiene la 10 de River. Y yo siento que vengo haciendo bien mi trabajo y si me dieron la 10 es porque el profe confía mucho en mí y porque el equipo me ha ayudado a crecer y a trabajar. Entonces tengo que seguir dando todo para el equipo y seguir aportándole cosas. Estoy feliz por tener la 10.

-Parece que la tomaste con naturalidad, que no la sentís con presión…

-La tomo con naturalidad porque somos jugadores de fútbol. Y si bien es un número que tiene su historia en River, no somos individualistas. Soy una parte de un grupo y ese es nuestro fuerte.

Carrascal, en la eliminación de River frente a Palmeiras, donde se fue expulsado. Foto AFP.

Carrascal, en la eliminación de River frente a Palmeiras, donde se fue expulsado. Foto AFP.

-¿Del Beto Alonso, el máximo exponente de la 10 de River, te hablaron?

-Sí, me han hablado y he visto videos por Internet y toda su historia es fantástica. También vi que la usaron el Burrito Ortega, Pablo Aimar, Gallardo, y más acá Pity Martínez, Juanfer Quintero, Nacho Fernández. Representa mucho la 10 en un equipo con tanta historia como River pero yo sé que tengo que seguir trabajando para ayudar al equipo.

-¿Viste la imitación que te hizo Gallardo cuando contó la charla que había tenido con vos por la 10?

-Estaba muerto de la risa porque habló con la voz muy suave que tengo y yo después lo vi y no podía más de la risa.

-¿Cómo lo definís a Gallardo?

-La verdad que es una gran persona, extraordinaria. Es una de las personas que me ayudan a crecer como futbolista. Me da consejos. Es muy humilde. Quiere lo mejor para sus jugadores. Y nos contiene mucho.

-¿En qué cosas te ayudó?

-Me ayudó mucho a posicionarme, a tener un buen control, a que tengo que correr, a regresar, a hacer los esfuerzos. Cuándo tengo que correr, cuándo tengo que hacer pausa, en qué momento gambetear.

¿Y cómo te definís vos como jugador?

-Como un jugador que tiene talento y que le agregó cosas a su juego que van más allá de tener la pelota. Eso es lo que me está haciendo crecer.

-¿Qué fue lo que más te costó hasta poder adaptarte?

-Lo físico. Y no porque no pueda hacer los esfuerzos, sino porque venía de un fútbol donde me tiraban la pelota para que resuelva. Un fútbol más tranquilo, posicional, con entrenamientos menos intensos. Y me encontré con un fútbol muy agresivo, que va palo y palo, un fútbol muy rudo. Y eso lo hace muy difícil al fútbol argentino. No estaba acostumbrado a ese timming del ida y vuelta constante. Los profes me decían que tenía talento pero que había que meterle mucho al entrenamiento. Hoy ya sé cómo es la Liga, cómo es la Copa, el ritmo que tienen, y ya estoy mejor.

Carrascal celebra su gol frente a Nacional: AFP.

Carrascal celebra su gol frente a Nacional: AFP.

-¿En algún momento te agarró un bajón cuando no te salían las cosas?

-No. Yo quería jugar porque era lo que soñaba. Miraba el Monumental y decía qué lindo jugar acá. Pero para jugar hay que trabajar. Entendí que tenía que entrenarme más duro y ponerme mejor físicamente para poder jugar, disfrutar y ayudar a mis compañeros. Y aportarle al equipo. Porque para eso vine. Para ayudar al equipo y tratar de conseguir títulos.

-Te habías ganado la titularidad y te expulsan contra Palmeiras en una semifinal de la Copa Libertadores. ¿Cómo fueron los días posteriores?

-Ahí sí puedo decirte que me agarró un bajón. Ahí me deprimí después de ver lo que hice. Me sentí muy triste, muy mal porque no es bueno hacer eso. Me sentí mal y le pedí disculpas al grupo. Pero uno aprende de todo. Cuando uno está adentro del campo siente una adrenalina distinta. Y en ese momento no sé, me enojé mucho, no sé qué me pasó, tal vez la impotencia porque las cosas no nos estaban saliendo bien y nos habían hecho ya dos goles. Hice algo que no debí hacer. Me preguntaba cómo iba a hacer una locura de esas cuando el cuerpo técnico y mis compañeros me habían dado confianza. Hasta el día de hoy que digo, «¿cómo hice eso?». Pero vivo así el fútbol. Y eso que juego con alegría. Pero no sé qué me pasó en ese momento. Estuvo mal.

¿En esos días con quienes hablaste?

-Hablé con Gallardo, me dio buenos consejos. Me dijo que me hablaba en su rol de entrenador pero que también se ponía en el lugar de jugador porque también le tocó pasar por alguna situación de esas y me dijo que lo importante es que estuviera bien y que de los errores se aprende y ayudan a madurar para que no se vuelvan a cometer más adelante. El grupo me habló también, Leo me dijo: «Loco, tranquilo, pueden pasar estas cosas». El grupo nuestro es como una familia y eso ayuda mucho. Sobre todo, en ese momento en el que estuve triste.

-¿Cómo es el día a día entre los jóvenes y los más grande del grupo?

-Los más grandes son como guías para nosotros, vemos lo que hacen, cómo son, son nuestros ejemplos de cómo llevar un grupo, de cómo entrenar. Para los jóvenes es muy bueno todo eso y aprendemos de todos porque tenemos grandes profesionales en el grupo. Lo importante es que nos apoyan y nos dan consejos todo el tiempo de acuerdo a sus experiencias.

De tiro libre, frente a Nacional. Foto: AFP.

De tiro libre, frente a Nacional. Foto: AFP.

-¿Este año puede ser el de tu despegue?

-Ojalá sea un gran año para el grupo. Yo no pienso tanto en mí sino en el grupo. El año que pasó llegamos casi hasta lo último y nos faltó definir. Esperemos que este año no nos vuelva a pasar. Queremos definir todo. Y yo espero aportarle mi talento al equipo. Además, llegaron jugadores muy buenos que fortalecen al plantel.

-Tuvieron algunas frustraciones en el último tiempo, no pudieron concretar en la etapa de definición. Ante esas situaciones, ¿qué representa la final que se les viene ahora contra Racing?

-Es una motivación muy grande. Porque estamos ante la posibilidad de ir por un título y si lo logramos puede darnos mucha confianza para encarar el resto de los torneos que tenemos que jugar en el año. Pero hay que jugarlo, no va a ser nada fácil. Los dos equipos tenemos el mismo deseo. Pero estamos convencidos.

-¿Contra qué tipo de equipo creés que se van a encontrar?

-Racing juega muy bien, tiene buen juego y jugadores interesantes y que meten mucho. Que seguramente estarán muy encima de los que tratamos de generar juego, que son a los que nos dan duro en general. Pero creo que va a ser una final linda para jugar y más todavía porque será en un estadio nuevo.

-En el 2018 vos no estabas, pero River no había arrancado bien y le ganó la Supercopa a Boca, un título que fue importante para que el equipo hiciera un click. ¿Puede pasar lo mismo?

-Claro que se puede repetir. Pero primero debemos enfocarnos muy bien en esta final y trabajar de la mejor manera estos días para poder ganarla.

-¿Qué significa River en tu vida?

-Desde que yo llegué aprendí a crecer como profesional y como persona. River se volvió muy importante en mi vida por todo lo que estoy aprendiendo acá, que no me había pasado en otro lado. Y estoy muy feliz en el club y si uno está feliz hace las cosas con el corazón y le pone todo. Estoy feliz y eso es muy importante.

De 8 a 10. El Muñeco le pidió al colombiano que usara la mítica camiseta.

De 8 a 10. El Muñeco le pidió al colombiano que usara la mítica camiseta.

Carrascal íntimo

Jorge Carrascal comparte sus días en una casa de Ezeiza con Adriana, su pareja, a la que conoció cuando ambos eran adolescentes en Cartagena. Y se mantienen permanentemente comunicados con sus familias a través de videollamadas. Fino, como en la cancha, el plato preferido del 10 de River es el salmón. Al mediocampista ofensivo le costó adaptarse al fútbol argentino, pero no a la vida en Argentina. “Difícil es en Ucrania (jugó en el Karpaty Lviv antes de ir a River), ja. Con el idioma más que nada. Acá, en cambio, la gente se pone a disposición para ayudarte y también vive el fútbol de una manera impresionante. A los sitios a donde voy me reconocen y me saludan respetuosamente Me gusta vivir en Argentina”, admite el colombiano.

-¿Por qué creés que, en general, a los colombianos les va bien en el fútbol argentino?

-Somos personas que venimos luchando, de barrios y ciudades complicadas en nuestro país. Y desde niño nuestros padres nos crían de una manera humilde, que sigamos con esa humildad. Somos buenas personas, educadas y tenemos un lindo corazón para las personas que están alrededor nuestro y tenemos ganas de salir adelante, de mejorar constantemente para perseguir nuestros sueños.

-¿Qué relación tenés con los otros colombianos, no solo de River sino del fútbol argentino?

-Con Juanfer teníamos una buena amistad, con Rafa (Borré) lo mismo, estamos juntos todos los días y nos cagamos de risa. Me ayuda mucho. Y con los otros colombianos con los de Gimnasia, Carbonero es muy amigo mío, jugué en la Selección Sub-20 de Colombia. También de ahí de Gimnasia me llevo bien con (Harrinson) Mancilla y con Valoyes y Rafa Pérez, de Talleres.

-¿Con los de Boca no?

¡Sí, también! No te digo amistad, pero sí nos saludamos y tenemos contacto.

-¿Lo extrañás a Juanfer?

-Sí, claro. A Juanfer lo quisiera tener en el plantel, tiene una zurda mágica, pero él tomó la decisión de marcharse y hay que respetarlo.

-Y si Borré se va en junio, también lo vas a extrañar…

-Uy, sí. Lo voy a extrañar mucho. Es una persona muy madura, que ayuda mucho al grupo. Yo lo sigo mucho porque es una de las personas con las que me más me relacioné aquí. Y él me dice siempre: “Carra, dale para adelante”. Antes de arrancar los partidos siempre nos abrazamos.

-¿Es cábala?

-Como buenos colombianos que somos, ja.

-Vos renovaste contrato hace poco. ¿Pensás seguir mucho tiempo más en River?

-Sí. Habían llegado ofertas de Rusia y de Emiratos Árabes pero no le di tanta atención porque no quería irme porque me siento feliz en River. Quería seguir jugando en River y se lo dije a mis representantes y nos quedamos. En un futuro sueño con el fútbol europeo como creo tienen todos los jugadores. Y con jugar en la Selección de mi país, claro.

-¿Cómo atravesaste los días en los que estuviste con coronavirus?

-La verdad es que me preocupé porque pensé que podía pasarla mal, con dolor de cabeza y fiebre, pero por suerte casi que no tuve síntomas. Perdí el olfato por tres días, pero el gusto no lo perdí. Los primeros días, como no podía hacer nada, estuve con la computadora, hice mucho gaming y miré muchos partidos también para distraerme. Y al cuarto día empecé a entrenar acá en mi casa, a hacer trabajos de fuerza. Después, el médico me dijo que tenía que hacerme los estudios del corazón y ahí estaba asustado porque hubo gente a la que le quedaron secuelas. Pero me dio todo bien y me puso feliz poder volver a entrenarme, el grupo me recibió muy bien. Mi novia se puso la 10 y me ayudó mucho. Iba a comprar las cosas y estuvimos en cuartos separados así no la contagiaba.

-¿Cuántos tatuajes tenés?

-Tengo las dos mangas llenas.

¿Y el último cuál fue?

-El del nombre de mi hijo. Se llama Santino y tiene un año. Ojalá herede también cosas de su abuelo y salga talentoso, je.

Opinión

El Beto Alonso, sobre Carrascal: «Tiene todas las condiciones para llevar la 10 en su espalda». 

«Tener la 10 de River es un honor y un orgullo. La llevaron hombres como Angel Labruna, máximo goleador del fútbol argentino, y Ermindo Onega, un crack que no pudo campeonar. Es sinónimo del fútbol bien jugado que identificó históricamente al hincha de River Plate. Para ponerse esa camiseta hay que tener habilidad, inteligencia y mucha personalidad. Creo que  Carrascal tiene todas las condiciones para usar ese número en la espalda, a pesar de no ser zurdo, como los dos nombrados. Es habilidoso, sabe con la pelota y es joven, o sea que tiene tiempo para ir adaptándose. Pero tiene que responder pronto porque este club no te espera, los tiempos siempre se acortan. El futuro dirá si a esas condiciones puede sumarle la cuota de personalidad necesaria para triunfar con esa camiseta, la más linda del fútbol argentino. El próximo partido en la cancha de ellos (en referencia a Boca) va a ser una linda prueba».

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